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REFLEXIÓN.
Todo esto es consecuencia de una sociedad que defiende la cultura de la MUERTE (aborto), frente a una cultura de la VIDA.
Como dice el texto la iglesia católica ya ha manifestado su gran preocupación tanto por la falta de natalidad, por la descristianización de la sociedad (falta de valores, yo ante todo, todo vale, etc.) y sobre todo por el gran aumento de la religión musulmana en occidente.
A mí como creyente católico, occidental y europeo, me preocupa mucho este crecimiento, no tanto por mí, como por mis hijos y los hijos de de mis hijos.
En la sociedad en que vivimos, la sociedad actual, esta sociedad occidental, que se ha acomodado tanto al estado del bienestar, que no quiere tener hijos para no tener problemas y con ello tener más libertad, que sólo mira por su comodidad y que además (lo más triste) se ha olvidado del futuro de sus hijos, CORRE el gran riesgo de producir en un tiempo no muy lejano, la ESCLAVITUD para sus hijos y los hijos de éstos.
Cuando todo lo anterior se cumpla, que al paso que vamos se cumplirá, el Islam gobernará todo occidente, tendremos que acatar todas sus leyes (es decir volver a una sociedad medieval) y las mujeres occidentales verán vejadas su libertad y su dignidad, llevarán pañuelos en la cabeza, túnicas hasta los tobillos y Burkas, no podrán llevar tatuajes, ni pierden (pirsin), ni podrán vestir la moda GOTICA, se les podrá pegar como manda el Corán, etc. etc.
Hemos pensado, ¿cuántos musulmanes hay en el ejército Español, en los Regulares, en la Legión, y el riesgo que puede suponer eso?
Esto es lo que produce una sociedad PERMISIVA que se tapa los ojos, que les acoge con los brazos abiertos, llegan con el árabe y francés aprendidos, aquí les proporcionamos sanidad gratis, les pagamos unos estudios, les enseñamos el castellano y el inglés. Al final están más preparados que nuestros propios hijos. ELLOS NUNCA CAMBIAN SUS COSTUMBRES, NI SU FORMA NI ESTILO DE VIDA. NO SE ADAPTAN AL ENTORNO EN EL QUE SE ENCUENTRAN, POR EL CONTRARIO PRETENDEN CAMBIARLO CON SU FORMA DE VIDA.
¿CÓMO ES POSIBLE QUE OCCIDENTE NO SE DÉ CUENTA? ¿CÓMO ES POSIBLE QUE NO REACCIONE?
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