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Hay un viejo dicho de la política que dice “si no puedes convencerlos, confúndelos”. Esto al parecer no cambia con los tiempos, ni con los años, ni con los pueblos, ni con las gentes. Es algo “universal”.
Al parecer la “fórmula mágica” de agregarse a un conflicto de intereses vecinal, se está imponiendo en la política local. La verdad es que me lo esperaba, después del caos ocasionado por el tema del cementerio en las pasadas elecciones, donde numerosos vecinos dieron con la “solución” para poder echar al PSOE y que como todos sabemos, no se consiguió. Está “receta” que no es ni más ni menos, la de ponerse del lado de los supuestos “débiles” darles su apoyo moral y tal y tal. Hacer declaraciones a medios “mediocres” de información, meterse los unos con los otros, especular sobre “ me han dicho un dicho, que han dicho que he dicho yo, ese dicho está mal dicho, pues si lo hubiese dicho yo, estaría mejor dicho el dicho que han dicho , que he dicho yo.” El caso es que en las elecciones pasadas no se remedió el tema del cementerio, ni lo de las cementera de Yeles, ni tantas otras cosas. Es más, no solo no a habido ningún tipo de soluciones, si no que,con la elecciones a la vuelta de un año, la cosa pinta cada vez peor. Más paro, menos infraestructura, peor sistema sanitario, aterrador sistema educativo, y la cosa sigue y sigue como decía el malogrado Joe Rigolí. Y entonces es cuando “intervienen” los políticos “dormidos” que a un año vista de las elecciones como he dicho antes, se tienen que subir al carro de las noticias, sean las que sean, o como sean. Y no les importa soltar confidencias “bomba” sobre política local , o sobre vecinos perjudicados, al fin y al cabo, en este país, nunca se contrastan las informaciones, si luego hay que pedir disculpas se pide y si hay que seguir colapsando los juzgados con reclamaciones que se podían haber evitado, simplemente comprobando las fuentes de información, pues que se siga. Y mientras los afectados se quedan como estaban, los unos sin poder enterrar a sus muertos en el antiguo y legitimo cementerio, los otros, con las paredes de las fábricas a 20 metros de sus casas, los de más allá, con las calles llenas de grietas, los de más acá con los hijos en deplorables centros educativos, y los que supuestamente pudiesen hacer algo, simplemente se conforman con salir en alguna noticia sea mala, sea buena. Pedir disculpas si hay que pedirlas, dar indemnizaciones si hay que darlas, y luego tomarse unas cañas o un vino español, por aquello del patriotismo sin banderas.
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