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| sábado, 29 de abril de 2006 | |
Residencia de Ancianos Virgen de la CaridadSiguen los problemas, las acusaciones, y los desmentidos por una y otra parte sobre los ultimos hechos que están acaeciendo en este geriatrico de Illescas. Recopilación de las noticias publicadas en ABC, referidas al geriatrico de Illecas LA HUELGA Violeta Benito Lahuerta, Juan Pedro Nuñez y su mujer, María del Mar San Andrés, son trabajadores del geriátrico de Illescas y afiliados de Comisiones Obreras, que ganó las elecciones sindicales el pasado octubre. Fueron los únicos en secundar el paro junto a otra compañera. Según la empresa, Residencial Illescas S. L., Violeta, Juan Pedro y María del Mar son los instigadores de la huelga y ahora se encuentran oficialmente de «vacaciones forzosas, el paso previo a nuestro despido», aseguran los trabajadores. Subrayan que el gerente, Emilio Simón, ha actuado contra ellos por repartir publicidad sobre la convocatoria de huelga, por realizar fotocopias en la jornada de paro la semana pasada y por acudir a una rueda de prensa, aunque el acusado, Juan Pedro Nuñez, lo niega «y puedo demostrarlo». Afirman sin ambages que la empresa les persigue por ser afiliados de Comisiones Obreras: «Sólo nos hemos limitado a denunciar las graves deficiencias que hay en la residencia, que no cumple además el convenio regional de residencias privadas de la tercera edad de Castilla-La Mancha». Aseguran que falta personal (actualmente la plantilla está formada por 55 personas) y acusan a Emilio Simón de «contratar solamente a trabajadores con necesidades, mujeres separadas o con más de 45 años de edad sin la titulación correspondiente». A pesar de que el despido pende sobre sus cabezas, Violeta, Juan Pedro y María del Mar continuarán con la huelga. El próximo paro está convocado para mañana. EXPULSAN A UN ANCIANO
Seguramente, ha sido una de las peores experiencias de Mariano Salamanca Arroyo, de 83 años. Su rocambolesca historia comenzó a mediodía. Según la familia del anciano, el director del centro, Emilio Simón, citó en su despacho a allegados del abuelo para comunicarles mediante una carta que debían llevárselo o sería expulsado. «Lo han echado por alterar el orden público y no hacer caso del reglamento interno, según se dice en la carta, que no la tenemos porque nos negamos a firmarla», dijo Marisol, una hija del anciano. A la una de la tarde, el abuelo, su maleta y su familia estaban en el patio del centro, donde permanecieron hasta bien entrada la tarde. Sobre la ocho y media la empresa dio marcha atrás, permitió el acceso al hombre, pero prohibió la entrada a la familia. «Se le ha invitado a marcharse» Y en la otra orilla, la empresa. Lola Martínez, asesora de dirección y brazo derecho del gerente, Emilio Simón, aclaró que al anciano no se le ha expulsado, sino que «se ha invitado a la familia varias veces a que se lleve al abuelo, porque a él lo están utilizando (...) A raíz de los problemas con Comisiones Obreras, hace tres o cuatro meses, esta señora (Marisol) decía que su padre estaba muy bien, pero se sentía con el derecho de montar un pollo cuando quisiera. Repartía información de otras residencias entre los abuelos y por el pueblo para que se fueran...». Martínez insistió en que la dirección ya habló con la familia en otras ocasiones y «le invitamos a que se marcharan si el abuelo no se encontraba bien, pero ellos nos decían que no se llevaban al anciano para joder, palabras textuales. Lo sabemos por terceras personas, que son familiares de otro residente». La asesora de dirección afirma que desde la Inspección de la Delegación Provincial de Bienestar Social «nos dijeron que actuáramos como tuviéramos que actuar, que este centro es privado y hay un derecho de admisión». Martínez explica que a la familia se le dijo ayer que después de comer se fuera el abuelo, «que da voces en el comedor, se pone a fumar en la habitación,..., este señor hace de todo, aprovechando que lo están apoyando para que haga todo esto. Lo que quería la familia es que hiciéramos esto y nosotros no podíamos aguantar más». Pero la empresa rectificó su decisión a última hora de ayer y un guarda jurado salió al patio para comunicar al anciano que podía pasar a cenar y a dormir, pero sin la compañía de su familia. Y en medio de todo esto, denuncias de supuestos malos tratos a residentes, unas graves deficiencias que Comisiones Obreras ha puesto sobre la mesa y una sanción de la Junta, aunque la dirección ha negado siempre casi todo. La Fundación del Hospital de Nuestra Señora de la Caridad, cuyo presidente es el alcalde de Illescas y presidente de la Diputación de Toledo, José Manuel Tofiño, es la otra pata en el funcionamiento de la residencia. El secretario de este organismo, Miguel Maestre, afirmó ayer a ABC que la Fundación está estudiando la situación, «viendo cómo puede actuar y cómo debe actuar, pero no ha adoptado ninguna medida». Así de escueto. ACCIONES LEGALES El Patronato de la Fundación que es titular de la residencia de ancianos de Illescas «Nuestra Señora de la Caridad de la Caridad» anunció ayer que está «contrastando» las últimas informaciones sobre el funcionamiento de la residencia de la tercera edad «con el objeto de dilucidar la verdadera situación» y anuncia la posibilidad de ejercer acciones legales. En un comunicado, el Patronato de la Fundación Hospital Nuestra Señora de la Caridad de Illescas señala que la Fundación entablará ante los tribunales de Justicia las acciones legales que considere oportunas contra las personas físicas o jurídicas que viertan juicios de valor que no se ajusten a la realidad y creen alarma social en el colectivo de personas que integran la residencia y su entorno. El patronato pide «prudencia» y señala que permanece en contacto con los agentes intervinientes, tanto públicos como privados, porque considera que los miembros de la Fundación son los «primeros interesados» en el bienestar de los usuarios de la residencia Nuestra Señora de la Caridad. Representantes provinciales de Comisiones Obreras, que ayer llevó a cabo la segunda jornada de huelga en el centro geriátrico e hizo un paro en las inmediaciones, tienen prevista una reunión el martes con el presidente honorífico del patronato y alcalde de Illescas, José Manuel Tofiño, según fuentes del sindicato. «Relación cordial y sincera» El alcalde dijo el jueves, durante la sesión de pleno ordinario municipal, que se encuentra preocupado por los ancianos residentes en Nuestra Señora de la Caridad, a quienes visita a menudo, pero que carece de voto en el organismo que preside con carácter honorífico. La dirección de la residencia mantiene una «relación cordial y sincera» y una «comunicación casi diaria» con el patronato «empezando por el presidente» (Tofiño), señaló ayer Dolores Martínez, asesora de dirección del centro y esposa del director, Emilio Simón. Martínez indicó que los cuatro trabajadores que secundaron la primera jornada de huelga el viernes pasado continúan en situación de «vacaciones forzosas» mientras se estudian las alegaciones por el organismo arbitral como paso previo a su expulsión. «No tiene sentido que continúen» con la huelga porque «de los 55 trabajadores sólo han ido cuatro y ya están fuera», opinó Martínez, quien añadió que «no merece la pena enmarañarlo todo y poner en peligro los puestos de trabajo». Sin miedos La asesora de dirección dijo que había presentado una querella contra Marisol Salamanca, cuyo padre abandonó el jueves la residencia por decisión de la familia tras haber sido expulsado y readmitido el día anterior, miércoles, cuando permaneció varias horas en el patio del centro, como publicó ABC. Martínez aseguró que no temía una rescisión del contrato de concesión por diez años firmado con la Fundación e indicó que «no son verdad las irregularidades» en la gestión de la residencia difundidas a raíz de las sanciones impuestas por Bienestar Social y de la huelga de CC.OO. «por vulneración de los derechos fundamentales de los trabajadores». La residencia se inauguró en enero de 2004 y es gestionada por la empresa Residencial Illescas, cuyo director, Emilio Simón, es ex presidente de la asociación de residencias privadas de Extremadura y dirige también el centro geriátrico Los Olivos, en Mérida (Badajoz). |
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